¿Por qué somos campistas?

Yo había sido campista durante mi infancia hasta los 18 años. Mis padres me llevaron por primer vez de  Cámping, en un bungalow a los tres meses de edad y a partir del año siguiente en tienda canadiense, al cabo de unos años en un carro-tienda, y los últimos años en caravana.
Al principio, habíamos hecho ruta por España y parte de Francia, pero acabamos haciendo raíces en el Cámping Aitzeta, en Mutriku, un pueblo costero de San Sebastián. Fue todo coincidencia. Entre que para mi hermano y para mi (que para ese entonces éramos pequeños) hacer turismo era aburrido y un año acabamos las vacaciones allí, un lugar tranquilo, muy pequeño y en plena naturaleza, conocimos a dos familias vascas con las que iniciamos una bonita amistad que aún persiste.
Al cabo de los años tuvimos que cambiar de Cámping porque nuestras necesidades eran distintas, más propias de un adolescente en un Cámping. Queríamos ir en bicicleta (no se podía), ir al pueblo y a la playa (se necesitaba coche para llegar), no tenía piscina. – hablo de los años 90, no sé si ha cambiado en la actualidad.
Escogieron el Cámping Laredo. Otro rollo, distinta sinfonía, más apropiado para nuestra edad. Nos pareció muy grande comparado con el anterior. Disponía de piscina con zona ajardinada, donde pasar las mañanas, y después, un descampado en la entrada, donde pasábamos las noches contando historias de miedo. Una extensa playa en el pueblo y una cuadra de caballos en la entrada del Cámping. Atracciones que para los años noventa eran lo no va más. Ni animación, ni toboganes en la piscina.
Aquí, puse mi punto y seguido a la vida de campista.
Digo punto y seguido porque con 34 años, mi pareja y nuestra hija hemos reiniciado la vida de cámping.
Un muy buen amigo de Albert nos regaló su Hergo Alaska 420L, ni más ni menos del año 88. Él dejó de usarla y la tenía aparcada en un parking de caravanas. Principalmente es un buen amigo y segundo supongo que venderla le suponía muchos dolores de cabeza, así que nos propuso hacer el cambio de nombre y nos pusimos de cabeza.

primera salida al playa cambrils, ir de camping

 

Tan rápido como que eso pasó a principios de verano y para finales de Agosto ya habíamos conseguido instalar la bola en el coche, hacerle la puesta a punto, pasar la itv y atrevernos a hacer nuestra primera escapada con la niña que tan sólo tenía 4 meses.

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Albert Written by:

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